una mano a la otra
Una mano a la otra, y juntas a la cara,
los humildes, los cansados, los trajinados,
la mancha de la mancha en la mancha, juntas,
siempre juntas van las manchas, tan solas e inmaculadas,
y la vida, mancha, la pasión, mancha.
Y entonces, a la poesía, así hasta la lapicera,
el tiempo de la vereda, de la clase no olvidada,
de la maestra y la escuela, del amor y las palabras,
y mancha, la tinta, mancha, y el manchón llega a la cara,
y una mano y la otra, juntas, viajando envueltas a casa...
Por dónde que la alegría está tan mal cotizada,
los que asumen una idea, los que nunca asumen nada,
los que viven del Estado, los que dicen que hace falta,
y manchan las ignominias, y mandan las nuevas manchas,
y las manos viajan juntas, queriendo copar la cancha.
Y entonces, los olvidados, se olvidan de Dios, y cantan,
y Dios, que mancha por dentro, ya no se olvida de nada,
no se olvida de mis odios, que negaron sus colores,
ni se olvida de mi Amor, ni el Amor, de mis Amores,
y la mancha ya no llega, al Amor, que llega a casa,
y los chicos nos endulzan, cuando limpian si hace falta.
Y no quedan ni corsarios, ni valientes, ni guerreros,
el tiempo y lo verdadero, la razón que sigue en patas,
y las patas andan solas, sin saber si están manchadas,
y la mancha de la mancha cuando mancha,
no me ensucia ni mi encuerda, porque no sé de guitarra.
Sé de la letra una letra y de la palabra, nada,
se de la nada, en la nada, renunciando a ser más nada,
y una palabra en la boca, y una palabra en el alma,
y entonces llega la lluvia,
y lava las nuevas manchas.
Hay gente que va a morir esta tarde, a la mañana,
hay gente que va a morir, sin que nadie diga nada,
me duele más una muerte cuando le duele a la mancha,
nadie sabe quién ha muerto, pero los mata la mancha.
Y una mano y otra mano, viajan juntas a la cara.
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