en la lata

sacaba la poesía de una lata,
con tapa oxidada
tipo tacho de guardar tornillos
o tuercas
o caramelos

una lata de origen nacional
no de las vistosas importadas
una lata común
corriente
ordinaria
hermosamente descuidada

hubo un día que de la lata
ya no quiso salir nada
se miraba su fondo percudido
oxidado de pronto en suciedades
y miguitas de otras épocas
que brotara infinita
su poesía

en la lata se guardaban los amores genuinos
imperecederos y potentes
disruptivos, románticos, sexuales
se guardaban los triunfos de las cosas
las idas y las vueltas, sus ideas
pretenciosas

las manos unidas de la caminata
las sonrisas complices de los chistes silenciosos
la movilidad de las nubes,
cuando el cielo te gritaba no te rindas
cuando la paz te invadía entonces
descansando como descansan los turistas

las ideas de las cosas de la lata
ya no estaban
no estaba ni el amor ni la nostalgia
ni el mensaje pasajero de un amigo
ni la mano cariñosa del levante
que supone el ayudar por las caídas

no tenía ni la sombra ni el reflejo
no contaba ni cantaba el buenos días
los vacíos que siguieron solitarios
y desiertos del silencio
sin poesías

no tenía ni una rima, ni una chanza
ni apenitas una estrofa
no tenía
pero tuvo que aguantarse sin la lata
y sin lata
intentarlo por porfía

por la fuerza, por la entrega, el sacrificio
que supone aún este siglo a los poetas
se sostienen aún mirando para arriba
sin la lata, rebuscando en las estrellas
no se mueven por el cielo los lunares
que anduvieron siendo guía por la espalda
y se frustran de pasados elocuentes
o presentes que no ven que es lo presente

sin la lata
la poesía es otra cosa
sin la lata
herrumbrosa, pesada y porquería
sin la lata

no camina, sin la lata
no funciona el corazón
ni su trabajo
ni su entonces despertar al mediodía
los dragones no combaten unicornios
y la mierda, se convierte, en fantasía

pero vos, con tu sonrisa medianera
sos entonces un cachito de algo lejos
yo trabajo todavía y vos pensando
que el trabajo no supone comprendernos

y no quiero publicar algo sin lata
y no quiero parecer desubicado
siendo rengo es muy fácil de atinarla
y más facil, sabe Dios, meter la pata

a tu sonrisa, que me gusta como el mate
salud
a tu amistad, que rebalsa de contradicciones
a la concha de la lora
la poesía


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