Fortinera
Puede que estés en el centro,
en la presencia, y que el silencio,
sea tan profundo
que ignoremos de pronto toda geografía,
y sientas, sintiendo
que fuimos un todo nosotros el centro del centro del mundo.
Puede que mi verso fortalezca
hoy y mañana pasando
el eco de tu luz tenue,
y todo dolor desaparezca
en un abrazo compañera,
que traiga una caricia del mar,
como las olas violentas y fuertes,
lo bello que observa tan cerca de donde,
el límite pisable de la Patria
sea mi trinchera y tu refugio
Del hombre sin borde y su bóveda,
en el volviendo a casa tan lleno de todo,
de la niña fortinera y peronista,
que se ríe mientras ordena
conteniendo un imposible
en una muestra de paz, en una mano
que calma una erupción de inocencia.
La herida de los niños
suele ser el dolor de los borrachos.
Y en ésta, mi oración de entrega por querer,
anular sanando cada dolor viejo
se esconde la promesa de la lucha
intentando parir un hombre nuevo
un sueño nuevo,
un amor nuevo,
porque hemos llegado a hoy reconociendo,
no querer ser un materialismo bueno.
Perdón y Gracias.
Perdón y Gracias.
Perdón y Gracias.
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