Llegar Alto (de nuevo)

La tragedia es cotidiana, la comedia una mentira,

la familia se disuelve en nadas, la mesa un lugar de paso,

la palabra es movida como el viento,

el aliento de una generación se me desploma

y mis palabras vuelven a ser el alma de mi época.


Estoy encendido y todo se me apaga.

Tengo que escribir para defenderme.

Te tengo que defender a vos que ya estás durmiendo,

a vos, indefenso compañero o compañera.


Mientras tenga el aliento, mientras me duela el estómago frente a la injusticia,

mientras sepa la verdad que mi corazón atesora y pueda amarla,

ella a mí y yo a ella; habrá poesía.

Mientras pueda verla al cerrar los ojos. Habrá poesía.


Hay versos cuando mis ojos nacen a la luz de su estación de tiempo

decidido en mis manos como Guardia por su Rey,

vigilante como Siervo de su Señor

muriéndome anónimo y en la nada de haber sido elegido en esta muerte.

Ocasión que no transforma mi tiempo morir en la emboscada.


Pero hay vida, hay chances todavía y tengo tinta en mi teclado,

me pongo nervioso porque un cable me llega al alma

intercede por mí un dolor de panza indecible

he sido tomado por la liturgia, he caído en beber en el soneto

he sido testigo de la maravilla y la creación es poca,

y el sol y la luna y las manos humanizadas de los animales del bosque


aquí, materializados, son genuinos,

apócope de un mundo que termina

misión de ahora

eufemismo, poesía, poesía,

suelto mi mano, dejaré caer al mundo su poesía.


Quizás hoy no pase nada,

quizás la humanidad lo sepa pronto;

quizás nunca;


hubo un nombre sin trascender que trascendía

dio su sueño, su fortuna, su amor

a cambio de una palabra en verso y una rima

a cambio de un ideal tan perfecto que todo lo lleva a la ruina


por creer primeramente en esta oración del alma

porque la bala no mata, matará en tanto, la idea que la envía.


Sufre mi horizonte de playa con su ruido de descanso enajenante

porque se acaba este día y soy un momento de pasión como tu eres,

yo hablo y tu hablas a la vez,

está el espejo incoloro,

reflejándome

como si nada y todo fueran ciertas,


puntas ejerciendo peso muerto,

tirando de mis brazos en nuevos compendios de frutos secos

como si dijeren que soy suyo y al resistirme,

mi hombro se disloca en la defensa,

de morir por lo que debía vivir.


Estamos viviendo tiempos en los que deberíamos morir.


Así eres, Musa, que me quitas todo y el descanso

que vienes por Miserere y por la Rambla,

que conoces Essex y la Mancha

que tienes el tiempo suficiente de mi ojos

conociendo aún más que el tiempo,

Musa, que pastoreas mis sueños a lugares con Amor.


Preciosa y digna, hija de Dios y hermosa compañera,

que realiza cada beso en disidencias que hacen cierto al amor,

precioso al canto, bella agua que desliza la lluvia del cielo hermoso,

claro y doloroso amor que limpia mi alma,

como si el hisopo fuese el Verbo con algodón de Palabra.


Palabra que se mantiene en el aliento magnífico del aura

hálito, suspiro que en la noche reposa mojando el vidrio

deuda paga, poesía que se termina

marca del dedo que se señala en la autoría

de ser en mi tiempo acaso inalcanzable

sabiendo que apenas es un nombre que apellida


calle hermosa,

Musa,

rellenando compañera,


mañana que dedicarás tu cuerpo

tu cuerpo de nubes y noticias nuevas,

tu emoción que encierro en cúspide de nubes,

no me alcanzarán porque no pueden,


todos están bajando cuando mis palabras suben.


Todos estarán ignorando lo que con vos supe.


Gracias,


porque reconstruyes mi corazón y entonces,

tengo ganas de construir el tuyo.

Beso la palma abierta de la mano que ha dado una ilusión,

ilusión que es esperanza en decirlo de este modo,

condición que me abraza en la decisión fiel

de creer con mi vida

defendiendo como un peón en este juego

en el que nunca me han dicho jaque,

en el que nunca nadie dice mate

en el que nunca nadie

nadie


nunca nadie


podrá hablarme por encima de mi Dios.


Mientras que al cerrar los ojos tenga un semilla de amor

habré de tener un bosque en las manos para darte.


Viéndote en lo mejor de mis tiempos,

salto de piedra en piedra,

esquivando la muerte que sueltan las palabras,

deseo verte feliz,

allí, en ese Llegar Alto,

que tendremos algún día.


Que veré con una sonrisa,

de rodillas.

Hermoso. De rodillas.

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voy